martes, 1 de noviembre de 2011

Noche de muertos...

La tradición sobrevive por medio del sincretismo, del cual yo mismo formo parte. La fiesta para recibir a los muertos lleva un profundo sentido, que se siente en lo hondo del corazón si uno se dispone a mirar con respeto… a unirse al recogimiento y la plegaria.




No de todos lo hacen. Muchos hoy no recuerdan la fiesta. Otros venden con ella...

Sin embargo, en algún lugar, aún queda arraigada esa profunda fe de la espera en esta noche. La inexplicable certeza de que quienes ya han partido, en medio de esta fría noche, acompañan nuestras vidas de nuevo. Es una fiesta de recuerdos e ilusión. El viento helado vuelve a calarme la cara… hace frío. Como el frío del lago aquella noche…




Hace unos años, Alejandro y yo hicimos un viaje para volver la noche de muertos una experiencia de vida formidable. Visitando Pátzcuaro, Janitzio, Yunuén y Tzintzuntzan, conocimos como el turismo masivo ha lastimado la tradición…


Pero también quedan algunos  indios purépechas, que viven haciendo vivir esa noche, la dulce tradición de muertos.



Y en ese sincretismo, hago de imágenes mi ofrenda…

bienvenidos…




Saludos al respetable y al no tanto